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Calle de un pueblo andaluz con fachadas blancas

Destinos de interior ·

El destino que ensayó la campaña en el mercado

En marzo, el consorcio de un conjunto de municipios de la Subbética decidió que no iba a repetir el plano aéreo de olivar que ya había usado tres años. Pidió a la productora local que grabara un sábado de mercado, con el permiso de los puestos y sin cerrar la plaza.

El material salió imperfecto: un toldo entra en cuadro, un vecino pregunta qué se está filmando, el sonido del cuchillo sobre la tabla de queso no se puede limpiar del todo. La oficina de turismo, en lugar de descartar esas tomas, las dejó en el montaje de treinta segundos que se emitió en la radio comarcal y en las pantallas de las estaciones de autobús.

Lo interesante no es el gesto de autenticidad —palabra que las campañas gastan de más—, sino el efecto en los propios hosteleros. Varios dueños de casas rurales reconocieron el mercado y empezaron a mandar a los huéspedes allí el sábado, algo que antes no formaba parte de la bienvenida. La campaña, sin quererlo, alineó mensaje y recorrido real del visitante.

Para otras oficinas de interior el experimento vale como recordatorio: si el destino cabe en un mercado, quizá no hace falta un plató en Madrid. Hace falta permiso, un seguro de grabación y alguien de la redacción o de la oficina que corte cuando el plano deje de contar el lugar y empiece a disfrazarlo.

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